Atención Primaria: ¿qué podemos aprender de los médicos de familia que han emigrado?

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por Sara Calderón

 

Viernes, 2 de febrero de 2024. Según datos de la OCDE, existen actualmente 5 174 facultativos formados en España ejerciendo en el extranjero. De estos, se estima que aproximadamente un 12 % podrían ser médicos de familia. No son demasiados, pero ofrecen una perspectiva única al permitir comparar de primera mano las ventajas e inconvenientes de sistemas de Atención Primaria diferentes.

Más allá de las pérdidas y ganancias para los países a ambos lados, la migración internacional de profesionales sanitarios ofrece una oportunidad para comparar sistemas y políticas sanitarias. Y lo que es más importante, permite identificar propuestas posibles y relevantes para la Atención Primaria en España.

Una oportunidad para comparar políticas sanitarias

De esto trata un estudio realizado por la Universidad Amsterdam UMC y Queen Mary de Londres, en colaboración con la Organización Médica Colegial de España, y que acaba de ser publicado en la revista internacional Human Resources for Health.

A partir de una muestra total de 158 médicos de familia emigrados principalmente a Reino Unido, Francia, Irlanda y Suecia, el estudio identifica cuatro prioridades para mejorar la retención y el retorno de profesionales médicos en Atención Primaria y así atajar la actual crisis de recursos humanos que afecta a la medicina de familia en España.

Calidad de los contratos laborales: estabilidad, flexibilidad y remuneración

La primera de esas prioridades tiene que ver con la calidad de los contratos laborales.

La temporalidad ha sido una práctica habitual en el sistema sanitario español hasta niveles que han hecho intervenir a la propia Comisión Europea. Los esfuerzos por estabilizar al personal sanitario, sin embargo, no deberían estar reñidos con la flexibilidad necesaria para adecuar los contratos a las realidades y ambiciones de cada profesional.

Los médicos de familia deberían poder negociar y elegir, con agilidad y garantías dentro de un marco de necesidades, dónde, cuándo y cuánto quieren trabajar. El salario (absoluto y relativo al de los especialistas hospitalarios) es otro gran incentivo a tener en cuenta en un contexto europeo con un promedio salarial por encima del español (ajustada la paridad del poder adquisitivo).

Disponibilidad de tiempo y capacidad resolutiva

La carga de trabajo en España es superior a la de otros países en Europa, lo que se traduce en una menor disponibilidad de tiempo por paciente. Lo explica una médica de familia en Irlanda: “De estar viendo todos los días 40, 50 pacientes por día, aquí estás viendo a 15. Cada paciente tiene mínimo 15 minutos o incluso a veces media hora”.

Se necesita también tiempo para atender el trabajo derivado de la propia asistencia clínica. Por ejemplo, para revisar resultados, para prescripciones y derivaciones, para sesiones formativas y un amplio etcétera. En Suecia, todas estas responsabilidades están comprendidas en la agenda: “Para mí, lo fundamental es el tema de la agenda, de que todo lo que signifique algo de trabajo está dentro”, decía otra profesional emigrada al país nórdico.

El estudio también destaca la necesidad de aumentar la capacidad resolutiva de la Atención Primaria. Para ello, se propone ampliar y capacitar al conjunto del equipo (incluido el personal administrativo), fortalecer la coordinación con el segundo nivel asistencial e incrementar el acceso a pruebas y tratamientos complementarios con guías y protocolos para su adecuada utilización.

Desarrollo profesional: formación, docencia e investigación

Existen diferentes programas de revalidación profesional en Europa dirigidos a acreditar de forma periódica la competencia clínica de los profesionales sanitarios.

En España, esta a menudo se limita a la acumulación de puntos en la carrera profesional, mientras que otros países europeos avanzan hacia modelos más exigentes y deliberativos. Muchos países evalúan a sus profesionales por pares con ocasión de revisar sus limitaciones formativas y sus compromisos de capacitación a futuro.

Las oportunidades de desarrollo profesional también pasan por ampliar las opciones laborales en ámbitos como la docencia y la investigación. Para ello, España necesita departamentos universitarios de Atención Primaria desde donde liderar la enseñanza de grado y la investigación. Esto, además de otorgar prestigio, favorece el reclutamiento de futuros especialistas al permitirles conocer lo que más tarde terminarán eligiendo.

La promoción de la investigación en Atención Primaria también requiere de convocatorias de financiación (públicas y privadas) específicas y programas que permitan iniciarse y compaginarlo con la clínica. El programa británico NIHR In-Practice ofrece un ejemplo interesante.

Participación en la innovación y la gestión de los servicios

La autonomía de los centros de Atención Primaria es condición necesaria para que los profesionales participen de la innovación de servicios asistenciales y adecúen sus prácticas a las necesidades locales. Sin embargo, no necesariamente redunda en mejoras de calidad en ausencia de transparencia, recursos y sistemas de rendición de cuentas apropiados.

El estudio también señala la importancia de profesionalizar los órganos de gestión, capacitando y estabilizando a directivos clínicos y minimizando las injerencias partidarias y corporativas.

Por último, se resalta el papel clave de los órganos representativos y asociativos (tales como colegios, sociedades científicas, sindicatos, comités de atención primaria, think tanks, entre otros) en abogar por los intereses de la Atención Primaria. Cabe fortalecerlos como contrapeso político en el diálogo social hacia el diseño y la implementación de nuevas y necesarias políticas sanitarias.

Estas recomendaciones y experiencias habrán de ser sopesadas y valoradas en su contexto. Conviene reconocer que cada sistema tiene rasgos específicos y culturas organizativas propias que hacen que incluso reformas similares difieran entre países.

El reto pasa por transformar estas propuestas en medidas concretas y selectivas, y ponerlas en marcha evaluándolas para incorporar los cambios de mejora necesarios.

Sara Calderón es Médica de Familia y Comunitaria, Master en Investigación en Atención Primaria por la Universidad Autónoma de Barcelona (2018) y Doctora por la Universidad Queen Mary de Londres (2023). Actualmente compatibiliza la asistencia clínica en el Sistema Nacional de Salud Británico con la investigación y la docencia en el Departamento de Atención Primaria de la Universidad Queen Mary de Londres.

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